Los adolescentes son más susceptibles de contraer enfermedades de transmisión sexual

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) han alcanzado en las últimas tres décadas una proporción epidémica sin precedentes. Antes de 1960 sólo había dos ETS, la sífilis y lagonorrea; en la actualidad existen hasta 25 tipos distintos, aunque la mayoría de ellas no tienen consecuencias fatales. La mayor parte de las estadísticas de las principales revistas médicas y científicas norteamericanas aseguran que uno de cada cinco estadounidenses de entre 15 y 55 años está infectado con una o más ETS virales y que los jóvenes son el sector de la población más vulnerable a contraerlas.

En EEUU el 63% de los infectados con ETS son menores de 25 años. Esta estadística puede ir en aumento pues cada vez son más los adolescentes sexualmente activos y lo peor es que algunas de las programaciones de educación sexual que se presentan en los centros escolares suscitan a mantener relaciones sexuales precoces. Las adolescentes son las más susceptibles, una niña de 15 años sexualmente activa tiene muchas más posibilidades de desarrollar una enfermedad pélvica inflamatoria que una mujer de 25 años bajo las mismas condiciones. Es importante remarcar que las adolescentes no siempre responden al tratamiento antibiótico para dicha enfermedad y en muchas ocasiones se requiere una histerectomía.

Una de las consecuencias de mantener relaciones sexuales activas desde la adolescencia es que hay una mayor probabilidad de tener múltiples parejas sexuales, hecho que acentúa el riesgo de contraer ETS. Muchas de las planificaciones sexuales que se brindan en las escuelas tienen en los anticonceptivos la panacea para solucionar las tasas de embarazos y las infecciones por ETS, sin embargo la probabilidad de no infectarse utilizando anticonceptivos es de una a seis, la misma que en la ruleta rusa. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) asegura que uno de cada 250 condones en el mercado son defectuosos ya que han sido previamente almacenados y despachados a temperaturas que debilitan la integridad de la goma de látex; que en el 8% de las veces acaban por romperse o salirse, por lo que aunque se use correctamente el riesgo que se corre no es menor.
La educación sexual fundamentada en el uso de preservativos es un fracaso porque se tiende a brindar una falsa seguridad a los jóvenes sexualmente activos. Pero mayor desastre es aún exhortar a mantener relaciones sexuales desde la adolescencia. Muchas veces se habla de la libertad que supuso la revolución sexual a partir de las décadas de 1960 y 1970, sin embargo no se habla tanto del indigente número de infecciones y enfermedades que comportó. Desde luego el sexo es algo maravilloso, pero como todas las actividades humanas requiere un control y la mayoría de las ETS pueden evitarse si una persona no tiene múltiples compañeros sexuales. Las estadísticas evidencian que los programas de educación sexual que enfatizan guardar las relaciones sexuales para el matrimonio o, en su defecto, a una única pareja sexual, la tasa de embarazos y de ETS cae drásticamente.

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